El pasado en el presente

- Silencio. Orden en la sala. Silencio, no lo diré una vez más. Procedamos al testimonio de la acusada. Señorita Del Valle, ¿sabe de qué se le acusa?
- Sí, y actué en solitario. Lo reconozco todo. Lo hice mal, y aunque algunos me llamaran valiente alguien tuvo que salir herido... y no fui yo, asi que supongo que en cierto modo soy la culpable de los hechos. Y no sólo eso, es que siempre he sido así, es algo muy mío, ya saben, estropear las cosas, y algún día tendré que pagar por todo lo que he roto. Es igual que cuando mentimos: sabemos que el día en el que (lo que sea) se sepa irá siempre rozándonos los talones (conciencias) hasta que nos haga caer por su propio peso, y aún así lo hacemos, mirando el reloj en la izquierda y con la derecha acariciando la poca libertad que nos queda en el bolsillo. Y es curioso cuanto menos que sólo haga falta la menor de las gotas para desbordar el vaso, y después ya no hay vuelta atrás, los días son un cúmulo de reproches: al principio por aquello, ahora por ser así. Debería hacer una lista que se titulara "Todos y cada uno de los que herí", y en ella aparecería desde al que le di una bofetada en un bar hasta al que se molestó porque le besé. Y ellas tambíen, ahí estará incluso la profesora a la que hice llorar, y entonces debería buscarles en face book y decirles cuánto lo siento, cuánto lo he sentido. Luego allá ellos, pero yo habré conseguido tener la conciencia tranquila. Mire, a la vista está su formación intelectual, así que no espero que lo entienda, pero es que veo como... !señales!,y sólo me faltaba que ella me diera el ultimátum que llevo tiempo temiendo, y que me ha dejado caer tras haber pasado juntas cuatro días increíbles. No pensé que fuera a darse cuenta en esas ochenta y tantas horas que estuve allí que me sentía rara en mi propia casa, en mis calles, en mis bares... todo era como nuevo, como si nunca hubiera estado en esa ciudad, como si llevara mucho tiempo queriendo visitarla, y mi madre sí que no lo vio pero se me saltaron las lágrimas al ir bajando Princesa y ver la bandera ondear. Muy patriótico, sí, se me llena la boca hablando de España (tiene gracia), pero por el momento no hay quien me eche de aquí, ahora las cosas son un poco más fáciles, ¿no me merezco al menos disfrutar esta pequeña victoria personal? Sinceramente, creo que Paris me ha hecho mucho bien, un bien que por lo que sea no podía tener quedándome en Madrid. Pero es que estos días... estas noches, he sido la yo de antes: me encontraba gente, nos invitaban a los bares, nos burlábamos de los caraduras, nos gastamos poco o nada y volvimos a casa con un montón de anécdotas. No puedo negar que me falta la fortaleza de tenerla a unos cuantos minutos de casa (hasta Septiembre, claro) y que echo hasta de menos las ojeras del día después. Con lo que yo he sido, estos franceses han hecho de mí un corderito, y no sé si tiene algo que ver pero un mejicano me robó el corazón hace dos años ya.
-Ha pasado mucho tiempo desde los hechos señorita Del Valle, ¿puede explicar al jurado por qué
ahora?
- Quizás porque lo necesitaba aunque ni se me hubiera vuelto a pasar por la cabeza, quizás no son más que cabos mal atados, y porque hoy he llegado al final del libro, decepcionada porque no tuviera 500 páginas más, y me ha dejado una neurosis existencial: o pido perdón o moriré lentamente, o me perdono... o perderé el brillo de mis ojos.



Una de Neruda para cuando esté lejos


Y porque Amor combate
no sólo en su quemante agricultura,
sino en la boca de hombres y mujeres,
terminaré saliéndole al camino
a los que entre mi pecho y tu fragancia
quieran interponer su planta oscura.
De mí nada más malo
te dirán, amor mio,
de lo que yo te dije.
Yo viví en las praderas
antes de conocerte
y no esperé el amor sino que estuve
acechando y salté sobre la rosa.
¿Qué más pueden decirte?
No soy bueno ni malo sino un hombre,
y agregarán entonces el peligro
de mi vida, que conoces,
y que con tu pasión has compartido.
Y bien, este peligro
es peligro de amor, de amor completo
hacia toda la vida,
hacia todas las vidas,
y si este amor nos trae
la muerte o las prisiones,
yo estoy seguro que tus grandes ojos,
como cuando los beso,
se cerrarán entonces con orgullo,
en doble orgullo, amor,
con tu orgullo y el mío.
Pero hacia mis orejas vendrán antes
a socavar la torre
del amor dulce y duro que nos liga,
y me dirán: -"Aquella
que tú amas,
no es mujer para ti,
¿por qué la quieres? Creo
que podrías hallar una más bella,
más seria, más profunda,
más otra, tú me entiendes, mírala qué ligera,
y qué cabeza tiene,
y mírala cómo se viste
y etcétera y etcétera."
Y yo en estas líneas digo:
así te quiero, amor,
amor, así te amo,
así como te vistes
y como se levanta
tu cabellera y como
tu boca se sonríe,
ligera como el agua
del manantial sobre las piedras puras,
así te quiero, amada.
Al pan yo no le pido que me enseñe
sino que no me falte
durante cada día de la vida.
Yo no sé nada de la luz, de dónde
viene ni dónde va,
yo sólo quiero que la luz alumbre,
yo no pido a la noche
explicaciones,
yo la espero y me envuelve,
y así tú, pan y luz
y sombra eres.
Has venido a mi vida
con lo que tú traías,
hecha
de luz y pan y sombra te esperaba,
y así te necesito,
así te amo,
y a cuantos quieran escuchar mañana
lo que no les diré, que aquí lo lean,
y retrocedan hoy porque es temprano
para estos argumentos.
Mañana sólo les daremos
una hoja del árbol de nuestro amor, una hoja
que caerá sobre la tierra
como si la hubieran hecho nuestros labios,
como un beso que cae
desde nuestras alturas invencibles
para mostrar el fuego y la ternura
de un amor verdadero.

La chica que siempre quería dormir un poquito más


Se dejó caer en la cama, la cabeza hundida en la almohada de plumas (quién sabe realmente si de oca), los brazos en cruz, como queriendo ser libre.
Gloria se quedó con la mirada perdida en un átomo del techo, sentía una extraña paz, como cuando uno hace las cosas bien, y de tan agotada que estaba se quedó dormida. Su mente, ya en algún otro lugar, repasaba el día, y lo modificaba a su antojo, y a las dudas les ponía tiritas, que en sueños todo vale. Y es que su problema era la curiosidad, quería saberlo todo. Lo bueno, lo malo. Lo intermedio. Ametrallaba con preguntas a todo hijo de vecino, les miraba a los ojos queriéndo conocerles, y por saber así de qué bando eran. Se preguntaba a menudo cuál era el número de emergencia al que tenía que llamar en caso de necesitar ayuda, sin repuesta.
A la mañana siguiente despertó con un ligero dolor de cabeza, tenía la sensación de que había soñado demasiado, y éso era agotador, y daba pocos éxitos. A pesar de todo se sentía bastante despierta, incluso, aunque quisiera, no podía volver a conciliar el sueño, seguramente porque, al fin y al cabo, le encantaba hacerse la remolona. Y ahí se quedó, a oscuras, iluminada por tan sólo algunas rendijas de las persianas, dándole forma a sus veintiún años recién cumplidos. Pensó en la persona que le gustaría ser ése día, de las buenas o de las malas, de las que se desesperan por todo o de las que tienen más paciencia que un santo. Así, a los dados, se jugaba Gloria sus próximas 24 horas. ¿Serían memorables...o para enterrar?. Qué más iba a aprender en ese día, algo apasionante tal vez, que le dijera "ésto es lo tuyo. ¡Feliz cumpleaños!".
Entre sus devaneos inquietos no se había dado cuenta de que su madre la llamaba para despertarla (¿cuándo dejaría de tratarla como a un niña?). Después de varias llamadas sin respuesta los pasos se acercaban hacia su habitación, y al no mucho se abrió la puerta, y ahí estaba ella, única, con el desayuno en una de las bandejas de invitados, para darle el lujo. Quiso decirle que la amaba más que a nada en el mundo, pero le dió una especie de vergüenza infantil, haciendo del silencio su talón de Aquiles a sabienda de todos. Y es que hasta tal punto se vió vulnerable Gloria, que se quedó completamente muda, sin nada más que decir, aturdida aún por su nuevo estado, sin palabra alguna que confirmara si estaba viva o muerta, pero con un brillo en los ojos inusual, puede ser que de tantas emociones concentradas. A veces pensaba que le daría un paro cardiáco de tanto sentir,
Se desperezó un poco y se sentó al borde de la cama, frente a la ventana, encontrando en el reflejo su ella más verdadera [...]

Declaración de Intenciones de una Adicta a las Causas Perdidas

Ésta es una guerra en la que no quise entrar, y aqui estoy, pringada hasta el cuello, echando pulsos con los más fuertes, sosteniéndole la mirada al que me quiere hacer creer lo que no es, porque ahora el verdadero problema es que sé demasiado, y las decepciones se acumulan.

Estoy dispuesta a todo... excepto a ondear a bandera blanca.


Diría que esta escena ya la he vivido

Ojalá supiera, ojalá fuera capaz, ojalá hubiera una manera de hacerme entender, pero no, no la hay, así, como lo oye, no la hay, se lo habría demostrado ya. Y es que mire "Soy así, qué le voy a hacer", (el consuelatontos que va como anillo al dedo) y lo admito, qué más puedo hacer, he nacido para callar, para guardarlo todo dentro, para quedarme siempre con la rabia contenida, con todas las palabras mezcladas entre sí, atrincheradas en la boca del estómago, dispuestas a causarme úlcera antes que salir... Pero es que si hablara... ¡o no! ¡entonces no!todo volvería al punto de huída, y no, otra vez no... Y es que usted no sabe lo que es no tener nunca la última palabra, no sé si alguna vez fue el caso, pero ahora seguro que no. Usted ya está ahí arriba, es de los otros, es el que más, ya nos ha olvidado, usted ya no se acuerda de qué se siente al callar cuando el hablar se ha vuelto peligroso. Supongo que tampoco es del todo su culpa si no sabe que una de las cosas que menos soporto es que me traten como tonta, que se burlen de mí con la absoluta seguridad de que no diré nada, como usted lo ha hecho esta tarde, y éso que esta vez tenía las palabras bien pensaditas y mi speech en perfecta armonía con un tono de voz más sólido que de costumbre, pero ni aún así. Yo callo, y me trago mi propia bola de pelos. Mejor me voy a casa y me dejo para otro día todo lo que le he querido decir, que calladita estoy más mona, y con mi sonrisa lo camuflo todo y aquí no ha pasado nada.
Me pregunto cuándo y cómo será el día en el que no cierre la puerta sin haber dicho antes claro y alto lo que pensaba, y si estaba de acuerdo o no. Porque a veces me lo hago, pero tonta no soy, y quizás no me oiga pero por dentro le grito "c'est dommage".

Perezosísimas

Vamos ya.
Que el teléfono suena.
Oigo tu voz.
Como fuera de este planeta.

Tú que tal.
Como va todo por ahí.
No me preguntes cualquier cosa.
Te echo de menos a morir.

No hay nadie aquí.
Me esparzo por la habitación.
Tengo la tele sin volumen.
Y están echando "Tiburón II".
Y algún equipo marca un gol.
Y vuelve la ola de calor.

Y es que ahora funciono a todo gas.
Pringando a destajo.
Cojo y dejo de fumar.
Para pasar el rato.
Y dicen que estaba cantado
y yo digo la, la, la
y desde que te has largado
se me hace un nudo en el cuello.

Soy carne para tiburón.
Que me perdone el Señor.
O que me parta un rayo de sol.

Y cada día pienso MÁS en ti
y me empiezo a acostumbrar.
Y nada puede cambiarlo.

Y es todo un trabajo vivir.
Contigo o sin ti.
Y es todo un trabajo seguir
sin tí.

Y tú que tal, muy, muy mal.
Como va todo por ahí, muy, muy mal.
¿A que no sabes una cosa...?
Me está creciendo la nariz

Y tú que tal
cómo va todo por ahí
a que no sabes otra cosa.
Te echo de menos a morir.


*La impaciencia me consume

Entre paréntesis

(
Hay un silencio encerrado en una bola de cristal, una pregunta deseando posarse en mis labios, un grito más bien tímido, la casualidad fruto de la paciencia.
Hay un libro que me engancha hasta propiciarme ojeras, alguna que otra peli de la que no he visto el final, un desayuno en la hierba, una noche cerca del mar.
Hay un consuelo desamparado, una juerga de locura de la que poco recuerdo, el dibujo de una peonza en el sol, el corazón batiendo al ritmo de una nueva canción.
Hay un momento de soledad sincera, un encuentro entre lo que quiero y lo que soy, una caja de bengalas (por si me pierdo), un billete hacia ningún lugar.
Hay una impulsiva con ciertos recatos, un sí y un no titubeando indecisos, el recuerdo de lo que llevabas puesto aquel día, una sonrisa a medias para los desconocidos.
Hay un "hasta nunca", una cualidad no especificada, una telaraña cubriendo mis sueños de niña, un capricho reprimido, un juego en equipo al que nunca supe ganar.
Hay un alma pintada en acuarela, una etiqueta de niña buena, un futuro en obras hasta nuevo aviso, un sollozo estancado, el abrazo que no me diste, el "te quiero" que callé
Hay un ...
)

_ ¿Ha elegido señor?
_ Sí, un café para mí y una nube de caramelo para la chica de las ideas revueltas.


Con acuse de recibo

Un día deberíamos sentarnos cara a cara, el lugar lo elijes tú. Supongo que pensarías en algo discreto, que no se nos vea mucho, pero yo había pensado más bien en el mirador, me encanta esa vista de Granada.
No me preguntes porqué (nunca he sabido las respuestas), a mí también me ha sorprendido, yo creía que me iba a la tumba sin que llegara este momento. Lo más sensato que puedo decir es que los astros han debido conjurarse para que me atreva a pedirte que me cuentes lo que callas tú también desde aquel día, demostrarnos que somos capaces de mirarnos fijamente y hablar como los adultos en los que nos hemos convertido, y perdonarnos del todo, que seguro que nos viene bien. Y es que hacía tanto tiempo que no había vuelto a abrir la puerta que me llevaba a aquel Agosto, que no recordaba que se hubieran quedado tantas preguntas sin repuesta ahí encerradas, como si nada. Mucho me temo que esta vez el remedio no es el olvido, si no las palabras, la sinceridad en estado puro, que he oído que es mano de santo para los que se hirieron daño de por vida y se reconciliaron sobre tierra mojada.
Es ahora, o nunca, Jai.

Leyenda de los dos amigos en el desierto


(Introducción)

Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto. En un determinado punto del viaje discutieron, y uno le dio una bofetada al otro.
El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: "Hoy mi mejor amigo me ha pegado una bofetada en el rostro".
Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde decidieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra: "Hoy mi mejor amigo me ha salvado la vida".
Intrigado, el amigo preguntó: "¿Por qué después de que te lastimé escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?". Sonriendo, el otro amigo respondió: "Cuando un gran amigo nos ofende, debemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, debemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo".


(Nudo)
A veces me siento a escribir y de tanto que siento no sale ni una sola palabra (de ahí la leyenda árabe). Y es que no sé en qué momento cambié, me hice así, como ahora, mírame, que aunque no me veas tú eres capaz de saber lo que hay dentro de mí. Si algo me queda es la nostalgia, que podría decirse que es una mancha de nacimiento sólo por lo que dejé de tener al existir.
A menudo me pregunto si me preferías antes, y muchas veces me respondo que sí, no me queda más que admitir que esto no estaba en nuestros planes de adolescentes. Me he hecho una cobarde, no hay otro término, llevo el olor de los que huyen, de los que callan porque no saben hacer nada mejor, de los que corren en sentido contrario, de los que salen a la calle y se preguntan si será la última vez. Una sonrisa, un beso en la mejilla, alguien que me dé las gracias a lo largo del día, que esté orgulloso de mí, que me diga que no lo estoy haciendo tan tan mal... Me conformo con tan poco que...que resulta que lo desde pequeña me han inculcado ahora es mi mayor defecto (and sometimes you close your eyes and see the place you use to live when you where young).
Supongo que soluciones habrá sólo es que no sé hasta qué punto confío en ellas. Y en este caso no tengo miedo del fin, si no del principio del después. Una señora avalancha y yo vestida de playa.


(Desenlace)
Lo veo venir, pero no, yo no quiero éso. Quizás de lo demás no esté segura, pero de esto sí, yo quiero con él. Puede que sea una estupidez pero hoy he visto que no era el fin, que somos capaces de superarlo, que nadie se quiere más que nosotros, que nadie está hecho el uno para el otro como él y yo.... No te rías, no soy cursi, tú también lo sentiste hace no tanto, seguro que me entiendes, siempre lo has hecho, hasta que ya no puedas más, como lo haré yo, hasta el final de mis días, que nunca daré suficientes latidos como para agradecer tu presencia aqui o en Pekín.


(Conclusión)
El caso es que no sé si son los celos (sanos, por supuesto) siempre que te miran a ti, o el orgullo que siento al saber que te han dado una beca que ningun hijo de vecino a recibido jamás, o la impaciencia hasta que el lunes te traiga consigo... Todo me dice que no tienes precio.

Anniversaire


Me gustaría haberte emocionado...
pero sólo puedo ser yo.

FELICES 23, MORENA

A Tientas

Ayer pasó el pasado lentamente
con su vacilación definitiva

sabiéndote infeliz y a la deriva

con tus dudas selladas en la frente

ayer pasó el pasado por el puente
y se llevó tu libertad cautiva
cambiando su silencio en carne viva
por tus leves alarmas de inocente

ayer pasó el pasado con su historia
y su deshilachada incertidumbre/
con su huella de espanto y de reproche

fue haciendo del dolor una costumbre
sembrando de fracasos tu memoria
y dejándote a solas con la noche.


-Benedetti



(Suerte que hay alguien capaz de expresar mis sentimientos mejor que yo misma)

Resulta que...

Estaba aqui sentada, encabronada con el mundo, enrabietada con la camiseta que se cae al suelo y se llena de pelos; con el frigorífico, que tiene algo pasado de moda, con la cazadora que no está en su sitio; con lo lento que es el ordenador, con que mañana trabajo de 08 a 19, con los tres días casi sin verte que están por venir, con este día que se me escapa de las manos sin opción a revancha; porque estamos a 16 y aún no sé a qué huele mi sueldo de Marzo; conmigo misma por lo fea que soy sin maquillaje y porque con todo y con éso me permito compadecerme a pesar de lo prohibido que lo tengo por el médico. Y de repente me entran esas ganas locas de escribir, no sé qué, pero escribir. Creo que la canción ha tenido algo que ver, a veces juraría que las han hecho para mí, por si algun día estoy triste, por si alguna mañana me levanto de capa caída, para decirme cuál es el hombre de mi vida, para darme fuerzas y saltar de pura alegría (almirante con cola), hechas para recordarme viejos tiempos en los que si estaba sola era porque quería, o incluso para hacerme cambiar de opinión cuando pienso que ya no puedo más... Así que me he dicho "levántate y canta" (a ver si las penas se iban por la ventana), pon la canción para que empiece de nuevo y mueve el esqueleto, que son dos días, y dale un beso a alguien que no se lo espera, y llama a algún viejo amigo, y sin parar de cantar dite a ti misma que lo vas a lograr, que estás aqui para éso, que tú lo has querido y tú lo vas a conseguir, que no hay nadie como tú, que merece la pena ser tú, que hay alguien que está pensando en ti, y que tal vez estás siendo la persona más egocéntrica del planeta pero... no me puedes negar que este momento no vale la pena.

No sabía con quién hablar, y llamé a tu puerta

¿De qué se trata?. Anda ¡cuéntame!. No te preocupes, no hablaré, guardaré silencio, ya sabes, como siempre que algo te ronda la cabeza, que a veces hasta te obsesionas, y al contármelo te has sentido más libre. ¿Qué te preocupa?¿Es el tiempo? Pasa demasiado rápido ¿eh?. Sí, hasta yo mismo a veces me sorprendo de la fugacidad de los días. Y es que a ti te pasa un poco lo mismo ¿no?, como que no llegas a darle forma a los años. Me imagino que lo que te hace falta es descansar, pasas muchas horas allí, al final te estás consumiendo. Vas, vienes ¿y cuándo vives?. Pero no sé, debes ser tú porque esta situación tampoco es nueva. Y no quiero ser demasiado crítico pero... quizás eres de esas personas que lo quieren todo pero que desgraciazadamente sólo tienen derecho a unas cuantas cosas en la vida. Lo que quiero decir es que te centres en lo que quieres y vayas a por ello. Deja de intentar cambiar el mundo y mejor sonríe un poquito más, que tienes una sonrisa preciosa. Piensa todo lo que haga falta en ti, que ya has visto que esto no es una broma, va rápido, y si no reaccionas pronto le vas a perder, tú ponte en su lugar, ¿hasta cuándo podrá aguantar? Sabes que no mucho... Reconozco que para ti tampoco debe ser fácil, pero es que él, cielo, hazte una idea de por lo que está pasando. Con lo bien que me cae, la verdad es que es buen tipo, se ve que te quiere. Al final claro, entre unas cosas y otras la cabeza te va a estallar, si hasta se te ve en la cara, que desde la última vez que te vi tienes muchas ojeras. Pues descansa un poco, ya sé que tienes ganas de esperar hasta que llegue pero es que tienes que dormir, si no mañana las cosas no van a ser distintas. Venga acuéstate y apaga ya el ordenador. A veces pienso que no tienes remedio. Me dices que estás cansada pero ahora seguro que te quedas hasta las tantas escribiendo, ¿verdad?, y si no es escribiendo será haciéndote preguntas, que te van a machacar, cielo. La verdad es que te pasan unas cosas a ti tambien...-risas-. Aunque bueno, yo creo que ya tengo edad de decir que ésos comederos de cabeza sólo se dan en una etapa de la vida, que, curiosamente, es la mejor. Es a tus años cuando se siente todo, cuando los suspiros se hacen mundos, que incluso una mirada de ésas especiales podía cambiar tu mal día en uno bueno. Además viene Sara en Septiembre ¿no? Anda que cómo os lo vais a pasar... miedo me dais, pero bueno me alegro mucho por ti, que te va a hacer bien tenerla alli cerca, joe qué amistad la vuestra, parece que más os alejan y más queréis estar juntas... ¿Y tu madre qué tal?.¿ Estuvo hace poco? ¿si? ¿Cómo está? Hace mucho que no la veo, dale recuerdos... Y cambiando de tema... ¿Qué pasa con Flore y Quentin?. ¿Quéeeee? ¿Se van a casar? ¿Cuándo? Ya me imaginaba que no ibas a saber... Aunque bueno, las fechas al fin y al cabo se acaban olvidando, y los hay incluso como tú que ni siquiera se las llegan a aprender -risas- ,deberías tener cuidado, a la gente le importan ésas cosas, hay detalles que lo cambian todo. ¿O a caso a ti no te gustó cuando te trajo una rosa al llegar a casa? ¿A que cuando se pone lo que tú le has regalado te sientes bien?. Claro, en el fondo somos todos igual, nos encantan esas tonterías, nos hacen sentir especiales, como si el hecho de que la otra persona por hacer algo pensando exclusivamente en nosotros nos hiciera sentir útiles y valiosos. Qué tontos somos, la verdad. Cuando llegues a cierta edad te darás cuenta de que cada segundo de nuestra vida cambia la vida de muchos otros. Hay tantas cosas que nunca llegaremos a saber, si nos comunicaramos más con la gente y les conocieramos un poquito más nos daríamos cuenta de que son auténticas cajas de sorpresas. A cuántos no habrás enamorado sin que tú lo sepas, que tienes que tener un poco más de confianza en tí, quererte un poco más, que eres una buena persona, lo que pasa es que ahora éso no se valora mucho - de nuevo risas- . Hay que ser el mejor en algo, y tú más bien quieres ser una aristócrata renacentista... Esto son otros tiempos, tienes que especializarte en algo ¿o no?, que lo de recoger platos tiene que tener un fin...Bueno hija, piensa en todo lo que papá te ha dicho, que yo sé que tienes fuerza suficiente para salir de esta nube gris, ya verás. Te quiero. Buenas noches hija.

Sonata Desesperada


Por tus ojos de lince, tu nariz ni pequeña ni grande, tu boca perfecta,
por tu pelo negro, tus orejitas, tu piel morena, tus manos fuertes,
por tu cuerpo de aventurero, tu espíritu sencillo y tu alma mexicana.

Por tu sencillez, tu pragmatismo, tu inteligencia, tu saber estar,
por tu astucia, tu generosidad, tu paciencia, tu comprensión,
por tus ganas de vivir, de saber, de mejorar, de ayudar a los demás.

A parte de estas veintidós razones tengo miles más pero no sé si llegarán a hacerte entender hasta qué punto te amo, te deseo y te necesito. A mí la que más me vale es que es contigo con quien quiero despertar
el resto de mi vida.

Siento que huele a ti


A pesar de todo el tiempo que ha pasado, hoy, poco antes de volver a verte, me vuelvo a preguntar ¿Cómo será está vez? , pero con otros matices, rejuvenecida y con la torre Eiffel de fondo.
Y es que...
Me muero de ganas de
apachurrarte fuerte,

Y sé que
Recibiré
un par de besos como punto de partida de otra tarde de las nuestras,
Y que
Me dejarás en el corazón el
recuerdo de una melancólica complicidad.

(¿A qué sabrán las cañas de Paris contigo?)

El Sueño de Adela

No tenía mas que hacer un pequeño esfuerzo, quizás el último, y dejarse salvar, y sin embargo murió besándole en los labios en agradecimiento a toda una vida juntos, pero Adela, que no estaba acostumbrada a ser el centro de atención, se marchó a un lugar no se sabe si mejor, aunque sí más lejos, y dejando tras ella tantas preguntas como silencios.
Adela acató y obedeció a lo largo de sus cincuenta y seis años, y ni siquiera llegado el momento de ser madre se atrevió a imponerse. Podría haberle dado un cambio decisivo a su vida, pero le pareció que no sería más que una venganza hacia los seres equivocados. Viéndolo de este modo puede hasta fuera demasiado permisiva con ellos, demasiado ilusa creyendo que ellos la entenderían y cambiarían de actitud. Con el paso de los años no sólo se le fue encogiendo el alma ante unos hijos feroces si no que se quedó sin oportunidad alguna de levantar la voz y decir "NO".
Puede decirse que nació así, que la primera célula de vida de Adela fue concebida para traer al mundo a una niña capaz de complacer al resto del mundo, inhabilitada para anteponer sus preferencias, sus gustos, insensible ante algo que es tan normal para nosotros como el deseo, la ansiedad, el egoísmo, la satisfacción de hacer lo que uno quiere. Éso nunca lo conoció Adela, jamás se lanzó al vacío (ni a ninguna otra parte) y tampoco se puede decir que fuera una mujer de miedos, si no mas bien de temores. Pasó de niña a esposa, siempre carcomida por el hablar de los otros, la opinión aplastante del mundo que la rodeaba, lo que ella erróneamente llamaba "respeto hacia los demás" sin querer entender que ella también tenía derecho a decidir, a dejarse embaucar por el mar sin remordimiento alguno.
Las cosas salieron según lo previsto, nada alteró su camino de hija servidora, esposa ejemplar y, buena madre teniendo en cuenta que a sus hijos nunca les faltó de nada. Hizo en cada momento lo que se esperaba de ella, jamás se negó, convencida y frustrada a la vez de saber que jamás lo haría.
Adela se dejaba la vida en la cocina, y sus hijos no lo sabían pero lo que le daba fuerzas a esta silenciosa mujer eran los escasos besos sólo recibidos por el aumento de la paga del fin de semana, por ser cubiertos ante su padre cuando llegaban borrachos a casa o por planchar en tiempo record las camisas. Aceptaba en la sombra las decisiones de su marido, tenía de sobra asumido que su papel no estaba entre las facturas, si no entre los olores dulces e intensos de algún sentimiento reprimido que se cocinaba a fuego lento. Adela y su radio, en la cocina, así se pasaban los días, los años...la memoria.
A pesar de todo hay que decir que la vida que llevaba era confortable, no tan feliz como en los cuentos que le había leído su abuela de niña, pero su marido la apreciaba, le daba todo lo que creía que ella podía necesitar, pues Adela nunca pidió y mucho menos reclamó. Francisco quería de corazón que la mujer callada que se acostaba al lado derecho de la cama lo siguiera haciendo el resto de su vida, de hecho la necesitaba hasta puntos insospechados, dudosamente podría sobrevivir más de dos días sin sus recetas, sin su sonrisa siempre amable, sin la perfecta esposa que, por definición, era Adela. Nunca se lo dijo, le parecía que ella ya lo debía saber, no sabía porqué, quizás porque ella siempre entendió lo que querían los otros, y el la quería, y confiaba en que ella lo supiera, sólo que nunca lo llegó a pronunciar.
Puede que nadie excepto ella misma tuviera la culpa, por no haber dicho nunca lo que quería, porque querer quería a pesar de que sus deseos nunca afloraron a sus labios. Si había una cosa que siempre quiso hacer fue levantarse bien temprano y coger un tren a ninguna parte y alejarse por un día de aquella casa de muñecas producto de su propio esmero y financiado a partir del ascenso de su prometido a Capitán General. Un día sola. Nada más. Nadie más. Era lo más parecido a un sueño que tenía Adela. Pero su deber era quedarse en la casa, vigilando que todo siguiera según los valores morales que se le habían inculcado y en los que no estaba muy segura de si creía... Entonces se imaginaba a una nueva Adela, desconocida en la ciudad, que se marchaba quién sabe si cerca o lejos, a donde fuera, pero ella sola. Dejar a sus niños en el colegio, hacer las compras y colgar el delantal, que aunque tuviera quien pudiera hacérselo prefería hacerlo ella misma. Dirigirse temblorosa a la estación de autobuses con la sensación de quien hace algo malo y no confiesa guardando el secreto hasta el último de sus días. Adela se marchaba, lo dejaba todo.
A decir verdad, ya había perdido la cuenta de todas las noches que se había quedado dormida, a lo largo de los últimos treinta años, imaginando su huida. Y es verdad que a la mañana siguiente se sentía culpable (¿qué clase de madre abandona a sus hijos?), pero el peso de la libertad que nunca tuvo la perseguía noche tras noche. Sus niños nacieron, crecieron y creyeron ser demasiado mayores como aceptar órdenes de nadie y mucho menos para pararse a escuchar a una vieja... Se le hacía tarde a Adela para llegar al tren. Y Ahí estaba, con una vida tan perfecta como absurda que le esperaba a las siete de la mañana, hasta las tres y media, hora en la que ya se veía de nuevo montaba en el tren. Con un escenario tantas veces imaginado y sentido que podría describirlo en forma de poesía en su propia piel. No sabía hacia dónde se dirigía pero sí que los asientos parecían aún por estrenar, de un verde esperanzador, dignos de una emperatriz. Acabados de madera y tapizados creados por una mujer que sólo en sueños era dueña de sí misma. Y nadie, ni en los asientos ni en los pasillos, que pudiera reconocerla y saber de su plan de pasar un día lejos, en cualquier parte donde no tuviera que cocinar excepto por gusto, de pasear por las calles de su ciudad (en sueños desierta), por unas horas al menos, hasta que algún quehacer la llamara o hasta que sonaba el despertador.
El día que Adela viajó en el tren de lo desconocido fue precisamente el día en el que ninguna alarma sonó, no la que la despertaba para el día a día que ella había imaginado, si no la que avisaba a la enfermera que era la hora del primer suero. En coma desde hacía casi siete años, Adela cosía sus recuerdos como podía con el hilo de vida que le quedaba corriendo por sus venas, aquellos que le permitían respirar y, fundamentalmente, imaginar lo que hizo la última mañana en la que tuvo los ojos abiertos. Éso era lo que la mantenía fuera de las listas de decesos de Bilbao, sus ganas de recordar. En estos siete años Adela había dejado de preguntarse y por supuesto de comprender. Y le parecíó que en esa cama tampoco debía estar, y éso lo supieron los labios de su marido, que llegaron corriendo tras el tren de Adela. Pero ella estaba lista, su viaje acababa de empezar.

Mi vida a cambio de tu sonrisa

When you're down and troubled
And you need a helping hand
And nothing, whoa nothing is going right.
Close your eyes and think of me
And soon I will be there
To brighten up even your darkest nights.

You just call out my name,
And you know wherever I am
I'll come running, oh yeah baby
To see you again.

Winter, spring, summer, or fall,
All you got to do is call
And I'll be there, yeah, yeah, yeah.
You've got a friend.

If the sky above you
Should turn dark and full of clouds
And that old north wind should begin to blow
Keep your head together and call my name out loud
And soon I will be knocking upon your door.

You just call out my name
And you know where ever I am
I'll come running to see you again.
Winter, spring, summer or fall
All you got to do is call
And I'll be there, yeah, yeah, yeah.

Hey, ain't it good to know that you've got a friend?
People can be so cold.
They'll hurt you and desert you.
Well they'll take your soul if you let them.
Oh yeah, but don't you let them.

You just call out my name
And you know wherever I am
I'll come running to see you again.

Oh babe, don't you know that,
Winter, spring, summer, or fall,
Hey now, all you've got to do is call.
Lord, I'll be there, yes I will.
You've got a friend.
You've got a friend.
Ain't it good to know you've got a friend.
Ain't it good to know you've got a friend.


Cambio de opinion

Contariedades, ilusiones y anhelos a partes iguales, sin rumbo fijo pero tan reales como lo que no podemos ver con los ojos. Recordar se ha convertido en una cita a la que no suelo faltar, en honor a todo lo que dejé atràs. Una limpieza de espinas para un dia mirarme al espejo y no bajar la mirada. Confusion altamente concentrada en el fondo del corazon del ignorante. Las palabras me dan la vida sin llegar a saber como las tengo que ordenar para que digan lo que realmente quiero decir. Siento una presencia en la nuca y me provoca un vaho materializado en sentimiento. Una falta de confianza me ha hecho presa de la màs mundana condecoracion, y yo la camuflo queriendo que me mires fijamente y me preguntes.

Y aunque suene realmente estupido, reconocer que habia creido que esa mezcla de azabache y plata era para mi, y que a tus espaldas lloré de pura rabia porque me lo quitaste a pesar de que no era mia. Para entonces, ya no tenia sentido decir "Si, Quiero"...
No obstante, te seguiré de cerca, por si acaso.

A Ti

Supongo que te debo una explicacion. Tu preguntaste sin ànimo de saber, asi que elegi una respuesta corta y un escapatorio cambio de tema, que te dejaron con las mismas dudas pero con menos ganas de saber. Y lo cierto es que tengo razones, motivos de peso, pero no puedo hacertelas entender.
Solo se me atrevo a decir Lo Siento.

Espejos: Reflejos y Reflexiones

No sé qué lo hace tan complicado, si las ganas extremas o el miedo profundo. Hay teorias que demuestran que los actos, los sentimientos, las verdades... no son tan complejos como queremos creer, torturarnos hasta descrifrar, descifrar hasta morir. Nosotros, capaces de hacer de un vals el rock màs turbulento y acoplarlo a una vida de resaca como si nada, contamos con el don de rizar el rizo en las tres patas del gato, de ver donde no hay y de urgar aun sabiendo que no encontraremos nada. Qué buscamos -me pregunto-. Me vienen mil dudas a la cabeza y por desgracia yo tengo poca capacidad resolutiva, con criticar no vale, con echarle las culpas al otro, menos. Es solo... solo es que... nos hacemos mayores a una velocidad que no soy capaz de asumir, que veo en los demas, pero no en mi, que no llego a entender que yo ya esté aqui, con estos planes, con tantas dudas sin sentido que me dan ganas de meterme en la cama, hacer der mi un ente compacto formado por mantas y piel, y dejar que maniana me encuentre en algun espejo la respuesta dibujada, por si la quiero ver.


Al pasar la mano por el espejo después de la ducha se puede atisbar por un instante una forma difuminada de nuestro propio yo, ese estúpido instante que vivimos todos cada día puede llegar a ser una forma de empezar a comprender nuestra propia ignorancia de nosotros mismos