¿Serán sólo cosas mías?

Después de mucho pensar, divagar, soñar o lo que quiera que sea éso que se acaba convirtiendo en lo único que tengo en la cabeza de casa al trabajo, del trabajo a casa, antes de dormir, o nada más abrir los ojos, cuando me ducho, o mientras me seco el pelo, o simplemente con ese café entre mis manos esperando a que se enfríe... he hecho del verbo "reflexionar" una verdadera obsesión, y he llegado a la conclusión de que, aunque suene un poco duro, tenemos mentes de base. Somos jóvenes, listos, ingeniosos, trepadores, sí, pero creo que hemos desarrollado demasiado el instinto de la supervivencia y que nos hemos quedado cortos de comprensión.
No quiero ofender a nadie, de hecho me incluyo, pues soy de esas personas a quienes una primera impresión le vale más que mil palabras, y no puedo negar que en la gran mayoría de los casos mi instinto no me ha fallado, y lo habéis comprobado con ella, por ejemplo, con la que nunca me gustó salir de fiesta porque algo me dijo que es de las que dan problemas, y con el que sí salí fue con aquel niño pijo, porque vi algo distinto en él, y hasta la fecha es el único de su clan que no puedo llamar arrogante. Pero, para los que no se hayan dado cuenta, Marzo está muy revuelto, como con ganas de guerra,y a pesar de que mi madre siempre me ha dicho que lo mío no es conocer a la gente, si no sentirla, lo que siento ahora es que debería ser más cautelosa ante mis acusaciones.
En lo que va de mes, los estereotipos y las jerarquías se han caído por su propio peso, he hecho de lo inesperado algo previsto de antemano, y he tirado la casa por la ventana con una sobredosis de "vivir y dejar vivir". No os voy a engañar, creo que me ha venido bien, y también creo que vosotros, en cierto modo (para algunos más difícil de asimilar que para otros) necesitábais este cambio de aires, alguien que rompiera nuestros esquemas, alguien distinto, salido de la nada, capaz de darnos la objetividad que nos falta. Y es que está claro que cada uno de nosotros vivimos situaciónes distintas, pero en este mes todos hemos hemos tenido ganas de meternos en la boca del lobo, porque quién sabe si, más allá de que lo necesitáramos o no, hubiera sido más peligroso dejarlo simplemente pasar como si nada.
Diréis que pierdo el tiempo, pero es que os miro, y me miro, y en realidad no somos tan tan distintos como pueda parecer, y lo digo porque a todos y cada uno de nosotros nos han bastado unos cuantos atisvos de primavera para replantearnoslo todo, desde cuál es el look que más nos favorece de cara al verano, hasta dudar de si ésa es la persona con la que queremos estar el resto de nuetros días. Decidme si me equivoco, pero hasta hace poco no había registro de una futura arquitecta que pierde la cabeza por un gato callejero (ella sólo quiere que le enseñen a vivir. Él busca en sus besos el dulce hogar que nunca tuvo). Tampoco supe nunca antes de un físico que decidió desempolvar su guitarra el día en el que volvió a sentirse enamorado (y desde entonces se encuentra entre la espada y la pared, y su dulcinea no puede hacer más que esperar hasta nuevo aviso). Y lo que sí que me tiene hecha ascuas es la paciencia de aquellos que, en especial en las noches de borrachera, se quieren a matar y debaten sobre política en lugar de descubrir qué sería besarse (y a mi que me parece que lo más grave que puede pasar es lo más que os aplaudamos). Lo que sí que me dejó de piedra fue aquel mail de un nuevo miembro de la Policía Nacional que me preguntaba qué tal me iba en China (sin comentarios), a lo que se suma que al par de días me llegara otro de una vieja amiga de la que tampoco sabía nada de ella desde hacía años. Parece como si en este mes todos quisiéramos tachar algo pendiente en la lista. Porque qué me decís de aquella chica vestida de muñeca a la que un conejo de la suerte le robó un beso, ¿quién se lo esperaba?. Y para inesperado, otros que han decidido también cambiar de aires son aquellos que al poco de haberse mudado al nuevo piso deciden que están hartos de esta ciudad y que quieren recorrer el país en caravana. Así, sin más, en Agosto nos dejan para vivir su propia historia. La que da vértigo es la de Quentin y Flore, que acaban de tener un niño al que, por cierto, tengo muchas ganas de ver, y lo cogeré en mis brazos y pensaré "wooooooaaauuuuu"(y es que algunas cosas simplemente me sobrepasan). Por si no fuera poco (sí ¡todo en tres semanas! parece increíble, ¿no?). Laura, mi karatekid preferida, ya está oficialmente viviendo en Londres y se casa este verano. Y puede que suene extraño pero me agobia todo ésto, es decir, entrar en esa fase en la que la gente toma grandes decisiones, y quedarme estancada entre un entorno que se hace mayor y madura y toma las riendas de su vida... Lo que sí que ha sido raro es volver a tener a mi madre aqui, que, a pesar de haber podido estar muy poco con ella, me ha reconfortado el alma y me ha puesto tiritas de colores en el corazón a ver si se me cura rápido, como cuando de niña me caía de la bici bajando la cuesta y ella me levantaba y me decía "no llores, ya lo conseguirás". Sin duda, ha sido un encuentro que me hacía falta.
Supongo que es el cúmulo de noticias lo que me ha hecho despejarme un poco de mis muchos existencialismos y melodramas. Me he distraído, he pensado en otras cosas, he querido abrir la ventana a ver qué había ahí fuera... Me he espabilado en cuanto al trabajo se refiere y parece que las cosas van mejor, más normales, más tranquilas. Y hablando del trabajo, esta mañana ha tenido lugar una anécdota que me ha dejado d'un aire contrarié, sin saber muy bien qué decir. Resulta que estábamos varios de mis compañeros y yo en el patio del edificio y algunos de ellos han comenzado a hacer bromas a cerca de mis productíferas bailarinas a casi 70 euros, las cuales al cabo de escasas tres semanas de haberlas comprado se han desmontado (literal) dándome un aspecto de mendiga. Para los que no me conozcan mucho diré que una soberana tontería puede arrancarme carcajadas y hacer que me duelan las costillas. Vaya, que me parto con las estupideces. Así que yo he estado a la altura de la ocasión y he estallado en risas, hasta que he oido el nuevo comentario de uno de los presentes: "Nunca te había visto reir. Es agradable verte así". Y el resto me ha mirado como con ternura, ha sido bastante extraño. Por supuesto que ha sido bonito, pero me ha parecido triste el hecho de que, con lo fácil que es que yo me ría, que les llame la atención el verme contenta y despreocupada...
Y ya para terminar con este mes de locos en el que ha salido el sol y en el que nos han entrado ganas de ser un poco más decididos y un poco menos cobardes, y de aceptar los cambios como simples partes de un ciclo que desconocemos (y que por éso nos da miedo) como la única vía para ser lo queremos ser... ahora, para guinda del día, escucho en una grabación del teléfono la voz de aquel que a pesar de no estar a mi lado me acompaña a donde quiera que vaya, la misma voz que me ha acelerado el batir en el pecho como sólo ella sabe. Y me he quedado como dice la canción: "sin saber qué decir", con una sóla idea en mente: "ale, tres días más, y será otro mes".

Claro como el agua

Déjame decirte algo. Permíte que lo haga a mi manera, de la única en que saben hacerlo quienes se callan con su propia voz, midiendo las palabras no vaya a ser que tengan consecuencias a corto medio o largo plazo. Aquí no tengo límites, nada me da miedo, no tengo que darle cuentas a nadie que no sea yo misma. Y así, a golpe de teclado, me acerco a ti tanto tanto que si cierras los ojos fuerte podrías olerme y creer que estoy ahí.
Te escribo para decirte, básicamente, que estoy confundida e impactada a la vez tras haberme planteado cómo has podido considerar el querer salir de mi vida como una opción viable. ¿Cuánto tiempo te has parado a pensarlo? O mejor aún: ¿cómo has podido llegar a tener la duda de que te dejaría marcharte sin más? ¿Qué se suponía que iba a decirte: "Sí, claro, como quieras?". Pues no, estás muy equivocado, y me cuesta creer que, después de todo lo que hemos pasado juntos (ni más ni menos que once años), voy a dejar que te vayas. Porque tú eres de esas personas de las que quedan pocas, y deberías saber que, como todas las rareras, eres insólito, y, que lo entiendan los demás o no, no debería importarte porque éso es simplemente genial.
Me sorprendo de que no llegues a entender lo que me ayudas a seguir adelante, el apoyo que siento que me das no tiene precio. Que no puedes irte quitándole el razonamiento a mi cabeza loca y distraída, y puedes dar por hecho que no quiero no volver a saber de ti. Ni siquiera me gusta cuando os abandonáis tú y tu blog, porque cada vez que te leo me sumerjo en relatos e historias que no quiero que se acaben, y me entra la impaciencia cada vez que entro en tu espace y no hay algo nuevo. Es sólo una forma de demostrarte que estoy ahí, y aunque a veces no lo parezca te sigo, estoy contigo, y yo siento que estás conmigo. Tú condicionas mi vida por el simple hecho de que eres tú, incluso algo cambia en ellos cuando decido hablarles de ti, como presentándote, ya sabes, que al fin y al cabo hay personas en la vida de las que si no hablamos no podemos ser nosotros mismos, de las que nos han marcado tanto que se impregnan en nuestro nombre y apellido dándoles sentido a lo que somos. Lo que es curioso es la reacción que tienen todos aquellos tras saber quién eres. A ésos que me quieren conocer y/o besar en el cuello les resulta abrumadora la idea de que otro chico haya sido tan importante para mí, les entran unos celos raros y más de uno se lo ha planteado dos veces antes de querer darme a elegir. Pero la clave de lo nuestro está en algo que me dijo tu hermano cuando yo aún estaba en Granada: "Mira, tu te has liado con muchos otros, mi hermano estaba loco por ti y a ti te daba igual. Puede que él tenga derecho a decirte ahora que no, por mucho que te duela". Estas palabras se me han venido muchas veces a la cabeza, y el día que acepté que llevaba razón en lo que decía hice la diferencia entre el antes y el después, y de paso recuperé a mi primer y mejor amigo. Y a partir de ese momento tú y yo somos otros, con nuestros antecedentes claro, pero hemos conseguido tener algo más grande, más fuerte: una verdadera amistad.
Puede que algunas veces esté tan metida en mis cosas que no me haya dado cuenta de que algo en ti no estaba bien, pero lo que no sabes es que me hace falta la mínima provocación para salir en tu defensa, y no tengo pensado dejar de hacerlo, asi que no me vengas con que quizás es mejor dejarme en ¿paz?, porque le quitarás el sentido a cada vez que levanté la voz por ti haciendo tambalear una relación tras otra. Y nunca te he dicho ésto porque no me parecía necesario, quizás ibas a sentirte culpable o vete tú a saber, y el caso es que yo lo tengo tan claro como el agua: o te aceptan o ya saben dónde está la puerta. Y podría llamarte y gritártelo para que de una vez por todas se te vayan las dudas pero, sinceramente, creo que con ésto tendría que valer, porque si echas un vistazo atrás en mi blog te darás cuenta de que no no hay muchas personas de las que pueda hablar así, y considerando que pueden pasar años sin que nos veamos, me parece todo un record. No lo eches a perder ahora...

19 de Marzo

Cuando puedas. Cuando quieras. Cuando tengas tiempo. Cuando te venga bien. Cuando decidas que es el momento. Cuando estemos listos. Cuando menos me lo espere. Cuando te interese. Cuando te canses de lo establecido. Cuando lo creas oportuno. Cuando no sepas a dónde ir. Cuando no te queden palabras. Cuando lo veas claro. Cuando estés seguro de que no te vas a arrepentir. Cuando la coherencia deje de tener sentido. Cuando surga. Cuando dejes de ser cobarde. Cuando estés preparado para mirarme a los ojos. Cuando se acaben las excusas. Cuando te des cuenta de que falta alguien en tu vida. Cuando la curiosidad te mate. Cuando la pena te crezca. Cuando te de por pensar en mí. Cuando no puedas con la culpa. Cuando te quedes solo en tu habitación mirando al techo. Cuando necesites resolver esa "asignatura pendiente". Cuando te de por pensar si yo he pensado en ti...

Tengo cientos de motivos para no decirte lo que se dice en el día de hoy a todos los padres, pero sé que hoy vas a pensar en mí y apuesto a que no te vas a sentir orgulloso de ti mismo. Y aunque siempre he pensado que si realmente lo hubieras querido habrías puesto más interés, nadie se merece llevar sobre sí una carga de estas magnitudes, y hoy he decidido perdonarte. Feliz día, papá.

¡Oh! Cómo quisiera ser alta y guapa y conquistar con la mirada!



Cómo quisiera, sobre todo, dejar de fijarme en aquel que sólo piensa en pedirle el número a mi amiga...

(Viernes Cinco de Marzo a las 09:58. Noche agridulce. Sin rencores, sólo cierta envidia)

La pieza que le falta al puzle

Está claro que cuando no estamos bien con uno mismo, por mucho que nos esforcemos (si es que lo hacemos, que se dan momentos en los que ni ganas de intentarlo tenemos), es imposible estar bien con el resto. Es una bola de nieve, los malos momentos de compactan unos con otros y luego todos a la vez hasta que se convierten en un todo absorbente e omnipresente, de tal manera que perdemos la noción y se nos olvida incluso en qué lugar, cúando, cómo y sobre todo porqué dejamos de ser felices. ¿Fueron las malas decisiones? ¿la rutina? ¿ el estress? ¿las mentiras tal vez?. Apuesto a que las verdades sí tuvieron algo que ver.
Pero lo que me interesa realmente ahora no es indagar en el pasado, si no que directamente necesito que ésto cambie. Me hace falta. Lo necesito y ya. Todos lo sabemos, que no puedo seguir así, dando tumbos, que ya no tengo quince años para estar jugando a hacerme la triste, ¿por que qué problema grave tengo en realidad? Estoy sana (y teniendo en cuenta mi equilibrada dieta éso si que es un milagro), tengo trabajo, dónde vivir y estoy soltera, nada de malo tendría que haber... Pero es como si no pudiera estar contenta, como una mala digestión que dura meses, que se expande y que no me deja pensar en otra cosa dándome continuos dolores de cabeza y de la que estoy más que harta (me imagino que los que lo sufren conmigo aún más). Pero dejadme deciros que soy la primera interesada en que ésto acabe, porque a veces siento que he perdido la ilusión, y es entonces cuando me digo a mí misma "ésa no eres tú". Y me da rabia, mucha, ni te imaginas, ver cómo pasan los días sin que haya conseguido levantar cabeza, tambaleándome de un lado a otro, reaccionando con actos incomprensibles, sin rumbo ni meta que seguir, y agotando la paciencia de cualquiera. Lo que pasa es que creo que me he acostumbrado a esta situación, y con mis decepciones y mis silencios he construído un muro blindado en el que no hay manera de que entre el aire puro, una negatividad de la que no consigo desprenderme, un desinterés por todo que no considero sea normal (supongo que necesito una escapada a España, que pareció hacer milagros en Enero). Por éso grito aqui y ahora: BASTA. SE ACABÓ. DISFRUTA. APROVECHA, DEJA DE PENSAR QUE LAS COSAS VAN MAL, E IRÁN BIEN... no puede ser taaaaaan complicado, sólo tengo que dejar las cosas fluir (sabias palabras de una que estaba en las mismas), sin impacientarme, sin precipitarme, sin sofocos, sin nervios, sin estupideces que cuesten disculpas...
En definitiva :ESPABILA RUBIA, QUE YA VA SIENDO HORA.

Sé que no debo pero... no lo puedo evitar

J'avoue c'est pas le bonheur
Moi je vivais d'amour
Et aujourd'hui je n'ai plus l'âme sœur
J'écoute ma douleur
Et le silence est lourd
Les secondes sont des heures
J'imagine ce que tu dis, ce que tu fais, ce que tu penses
Je devine ce que tu vis à ses cotés en mon absence

J'ai laissé
Les fleurs du jardin se faner
J'ai laissé
Ton odeur sur l'oreiller
J'ai laissé
Les volets fermés tout l'été
Pour ne plus voir le jour se lever

J'avoue c'est pas le bonheur
Moi je rêvais d'amour
Aujourd'hui j'en ai plus le cœur
J'avoue et j'effleure
Nos je t'aime pour toujours
Qui lentement se meurent
J'imagine ce qu'elle t'a dit, ce qu'elle te fait, ce qu'elle en pense
Je devine ce que tu vis à ses cotés en mon absence

J'ai laissé
Les fleurs du jardin se faner
J'ai laissé
Ton odeur sur l'oreiller
J'ai laissé
Les volets fermés tout l'été
Pour ne plus voir le jour se lever

Et la nuit j'entends ta voix
Et ton corps, je le vois
Mais la nuit j'entends dans ta voix
Que tu ne reviendras pas

J'ai laissé
Les fleurs du jardin se faner
J'ai laissé
Ton odeur sur l'oreiller
J'ai laissé
Les volets fermés tout l'été
Pour ne plus voir le jour se lever

J'ai laissé
Les fleurs du jardin se faner
J'ai laissé
Ton odeur sur l'oreiller
J'ai laissé
Les volets fermés tout l'été
Pour ne plus voir le jour se lever

Pour ne plus croire aux contes de fées



A veces simplemente creo que éste es el cuento de nunca acabar...

Me niego a celebrar San Valentin

No. No así. No contigo. No con tus besos que sólo me hacen recordar tiempos pasados de un París mejor. Que si hace tres semanas era unachicapegadaaunmóvil ahora el "bip" llega a irritarme y borro tus mensajes por decenas. Y la guinda de esta tarta es mi poca motivación en esta vida para hablar claro, esperando a sacar fuerzas de pereza y decirte que hasta aqui, que se acabó. Pero es que en el fondo qué tengo que reprocharte, qué pongo como excusa, ¿qué hago? ¿miento? ¿o te digo lo que tú en el fondo ya sabes?. Y es lo que no acabo de comprender en esta historia, que me miras preguntándome por qué quedo contigo para tomar algo si en realidad tampoco lo echaría de menos... y resulta que en lugar de darme largas y facilitarme el camino me agarras de la mano a cada instante y entrelazas tus dedos con los míos como atrapándome, como diciendo "no, dame una oportunidad, anda ¿qué te cuesta?", pero ésto cada vez se complica más, y más, y más... Al principio decía "buff, en la que me estoy metiendo", y al cabo de una semana sé perfectamente cómo vamos a acabar: mal. Porque llegará ese momento en el que ya no aguante más tus palabras dulces, y estallaré, y no entenderás nada. Sí, soy cruel, muy cruel, pero bueno ya está hecho, yo me lo he buscado y ahora tendré que asumir las consecuencias, porque no podemos ir a más, de hecho yo no quiero ir a ningún lado, y digo que sí por no decir que no.
Reconozco que si he llegado a este punto es por lo mucho que nos reíamos (no todo es malo claro), por la ilusión que creaste en mí al hacerme sentir que le gusto a alguien, por el gusto de compartir un buen restaurante con algun chico interesante, porque estabas ahí cuando te necesitaba... pero se me ha ido de las manos, tú ya estás a atro nivel, y yo cada vez tengo más ganas de salir corriendo.
Así que aqui estoy, tan decidida como la última vez en la que chafaste mis planes con una velada maravillosa, que parecía que te lo huberas olido y te hubieras propuesto hacérmelo imposible. Pero dime, tú, sinceramente, ¿hasta cuándo crees que podremos seguir así, con una de cal y otra de arena, tú que quieres más yo que quiero menos? ¿qué quieres celebrar el catorce de Febrero? ¿que nos queremos? Los dos sabemos lo que hay, que ya has visto el brillo de mis ojos cuando le nombro, o cuando te entra la curiosidad y preguntas por él, o como cuando por algún recuerdo me salta su nombre a la boca y sonrío. Por favor, no me lo pongas más difícil, no me pidas San Valentin, no te lo daré: es suyo.

(El problema no es quién eres, si no quién no eres)


Y para terminar, una ironía de la vida: para una vez que no trabajo la tarde del 14, nadie me va a decir Te Quiero





Me he sentado aqui dispuesta a contarte algo, una historia de esas mías que pudiera entretenerte en caso de flaqueza en alguna hora muerta, y no ha podido ser. Lo siento pero resulta que me he percatado de que no dejaba de mirar de reojo el móvil, y éso que tengo comprobadísimo que, si no hay "bip", no hay mensaje...
Así que me he dicho que mejor disfrutaba de esa impaciencia insana y renovadora a la vez, y dejar para mañana lo que hoy se ha quedado pendiente

Y entonces.. "BIP!" :)

Dicen que cuentan que inventan

Desde la noticia, no ha pasado un día en el que no me pregunten porqué: porqué lo hago, porqué te sigo, porqué me voy "así sin más", porqué no espero (a ver qué tal), porqué les hago ésto... Y siempre pongo esa mirada de "no quiero hablar del tema" y todos me dicen lo mismo: que es estúpido. Y es entonces cuándo soy yo quien pregunta ¿por qué? ¿qué se os hace tan raro? ¿no veis que todo iba mejor con él al mando?. ¡Mirad ahora! ¿os gusta?. Reconocedlo: no. Os quejábais y ahora en el fondo se le echa de menos...
Habéis deshecho cada detalle, cada granito de arena que él puso queriendo llevarnos a lo más alto. Decidísteis que para qué mejorar, si así se está bien, sin exigencias, sin prisas, a nuestras anchas...Y resulta que al cabo de los días ya ha habido quién me ha comentado que quizás el irse no es tan mala opción. ¿Y qué hará callar las voces?. Pero lo que peor llevo es el murmullo, cada vez mál alto, cada vez sois más, hasta que "confiese" lo que quereis oir...Sin embargo éste es uno de esos casos en los que aunque el río suena no lleva agua, no son más que meras malinterpretaciones, quizás incluso envidias encarnadas.
En fin, mucho me temo que, como casi en cada decisión que tomo, no habrá marcha atrás, pero es el respeto (y no la lujuria) quien me invita a salir del ruedo cuanto antes, me crean o no.


*(Dicen por ahí que me has hipnotizado...)

Horáculo

Sana locura. Dulce tormento. Profundo respeto. Cálida sonrisa. Oscuro Dinero. Atrevida tu mirada. Silenciosa mañana. Extrañas respuestas. Mentirosas excusas. Amarga miel. Punzantes recuerdos. Besos de ensueño. Tiernos encuentros. Densas nieblas. Dudosas coincidencias. Inimaginales opciones. Dulces susurros. Melódica sonrisa. Última caricia. Sincera promesa. Pasajero viento. Rigurosas maneras. Falsos pasos. Naturaleza muerta. Callados momentos. Necesarios secretos. Fríos aeropuertos. Incomparable amistad. Eternos anocheceres. Inmuerables azañas. Guerras de castañas. Animadas charlas. Nuevos vicios. Malas costumbres. Repentinos sentimientos. Buscadas casualidades. Fugaces escapadas. Desaparecidos miedos. Cuerdos pensamientos. Borrosos proyectos. Indecisas manos. Fuertes tus abrazos. Inciertas despedidas. Lejanas risas. Raras manías. Impaciente cliente. Vieja demente. Malos ambientes


Me lo dicen todo... tus ojos

Recaída


He recaído en tus mails, los he leído uno tras otro...

Me he zambullido en el mejor de nuestros pasados...
He destapado tu perfume, aqui y ahora huele a aquellos días en Venecia...
Una historia eterna
Una virgen vieja
Un amor que busca ser amado
Una pasion herida
Una vidente ciega
Una colección de tristezas

He abierto la cajita del tiempo, aún sabiendo lo que hay...
He recordado el frío en tu Vespa, el calor de tus brazos...
He querido hablar de tenis, pero no he tenido con quién...

Está la luna en celo
Tu presencia en buda
Tu iluminación en mi guarida
Una ninfa triste
Un centauro loco
Una sirena en busca de un abrazo

Me he asomado al precipicio, he querido sentir tus besos...
Recuerdo cosas de las que nunca me acordé...
He soñado que no me despertada sola...


Por un beso

Se alteró el universo
y nos condenaron a no tocarnos mas
Te cuento
Que en la marea
Hay una esfera

Es la resurrección

He mezclado realidad e invento, he visto a Da Vinci y te he apretado fuerte la mano...
Me he puesto tu pijama, me acerca aún más a ti...
Me invaden las ganas de llamarte, pero es que ya... ya es muy tarde.

Unas manos únicas
Unos labios solos
Un hermoso ser está perdido
Es un cuento viejo
Es la propia vida
Es la sangre la que nos llama

Por un beso...

Año Nuevo, Vida Nueva

- Je savais bien que nous étions de la même race. Ne sommes-nous pas tous semblables, parlant sans trêve et à personne, confrontés toujours aux mêmes questions bien que nous connaissions d’avance les réponses? Alors, racontez-moi, je vous prie, ce qui vous est arrivé un soir sur les quais de la Seine et comment vous avez reussi à ne jamais risquer votre vie. Pronnoncer vous même les mots qui, depuis des mois, n’ont cessé de retentir dans mes nuits, et que je dirai en fin par votre bouche: “O jeúne fille, jette-toi encore dans l’eau pour que j’aie une seconde fois la chance de nous sauver tous le deux!”
Essayez. J’écouterai, soyez-en sure, votre prope confession, avec un gran sentiment de fraternité


- Pues antes que nada debo confesar mis nervios, se han acumulado tantas cosas que, llegado el momento, no sé por dónde empezar, ni cómo enlazar tantas hebras sueltas, tantas pinceladas que no dibujan nada, y me pregunto a cada caída del sol si los llantos diarios me van a acabar ahogando el día menos pensado o si sólo me ponen a prueba hasta que reaccione. Y es que sí, lleva usted razón, me creo ser la única que sufre y que ha perdido el rumbo, pero cuando tengo al cabeza fría no me queda otra que reconocer que, en el fondo, de una manera u otra, a todos nos sobrevuelan las mismas preguntas, más a menos intensamente, porque en éso sí que no somos iguales, y sin ir más lejos, yo misma poco tengo que ver con aquella que fui meses atrás. Otra. Soy Otra. Soy una versión de mi propio yo hecho a base de recuerdos que, muy al contrario de hacerse borrosos con el paso de los días, se hacen más nítidos, más hirientes, más punzantes … quizás porque cada día los hecho más de menos y no sé qué hacer con mi nueva yo. Y es que me he convertido en una réplica barata de la alegría que hubo en mí, aunque si he llegado a este estado será que me empeño en acordarme sólo de lo bueno, de las risas, de los mordiscos en el cuello, de las dulces y buenas noches… pero incluso de ésas hacía tiempo ya. No le niego que soy muy selectiva con mis propias tormentas, corto y pego como me conviene (o como yo creo que es menos amargo, porque convenirme no es la palabra), y todo aquello que me descompuso en su momento, que me hizo enloquecer, gritar, cerrar de un portazo la puerta, largarme sin dar más explicaciones porque creía que no podía más… de éso no me quiero acordar. Y que nadie se atreva a recordármelo a modo de terapia de reacción porque lo negaré,y eso bien bien sabe usted que lo haré, que le defenderé, justificándole hasta el fin de mis días. Siempre encontraré una explicación que le disculpe, y nunca encuentro la que pueda salvarme a mí.


- J’ai découvert qu’en attendant la venue des maîtres et leurs verges, nous devions, comme Copernic, inverser le raisonnament pour triompher. Puisqu’on ne pouvait pas condammer les autres sans aussitôt se juger, il falláis s’accabler soi-même pour avoir le droit de juger les autres. Puisque tout juge finit un jour pénitent, il fallait prendre la route en sens inverse et faire métier de pénitent pour pouvoir finir en juge. Vous me suivez?


- Sí, le sigo, pero tampoco es que esté en mis planes convertirme en juez, tengo algún que otro prejuicio ya lo sé, no se lo puedo negar, pero nada más allá de impresiones personales, porque al fin y al cabo, ¿quién soy yo? ¿no son todas las opiniones respetables aunque no estemos de acuerdo con ellas? ¿y, en el mayor de los casos, no tenemos todos el don del error inerte? Uff, son las ocho menos veinte ya, disculpe por tener que marcharme, el deber me llama. Nos vemos como siempre, a la llegada del andén esperando el metro que ha de llevarse a un día más. Alli estaré, claro, sin falta, ya sabe cuánto me gustan estas charlas...


Así escribía a principios de Diciembre, y lo dejé pasar un día y otro hasta que, hoy, que me he sentado dispuesta a darle fin, me he dado cuenta de que no puedo. Podría invertarme un final barato, sí, ¿y para qué?. Lo mejor de haber vuelto a releer estas líneas ha sido el darme cuenta de que no hay fin, que ésto lo dirijo yo, las riendas son mías, y nada excepto unos ojos de gato podrán hacer que me rinda...



Primer Post Del Año



A mí me gustaría que la vida fuera gris, como el humo, que en cuanto lo ves reaccionas, sabes que pasa algo, es una especie de alerta, una pista, una llamada de atención directa, un grito silencioso claramente audible.
Haz algo, ¿a qué esperas? ¿qué te lo impide? ¿qué te paraliza o acobarda o no ves claro?
Sabes bien que es ahora, que después será muy tarde, que el tiempo corre, vuela, se desmaya en tus brazos y lo pierdes, así, en un suspiro tentador que cuesta muy muy caro.
Piénsatelo, y me cuentas, que intuyo que todos vamos a salir ganando.
Tú eres de los míos: nuestro mundo es otro


Último Post del Año

A falta de quince minutos para las campanadas, y con el jaleo de la Puerta del Sol resonando en todas las casas de España, doy las gracias, porque a pesar de que este año he sufrido más que ningún otro a nivel personal y mi vida ha dado un vuelco de muchos grados (para qué contarlos, quizás sólo me haría más daño), me he dado cuenta de que no estoy tan sola, que tengo mucha gente a mi alrededor que se preocupa y que me ha demostrado que éso no era más que una etapa en la vida de cualquier persona.
El día menos pensado ha llegado, he dejado de estropearme el maquillaje, y si te recuerdo es con ternura pero sabiendo que hice lo que debía. Estoy orgullosa de mí, y me voy que suenan los Cuartos!! Feliz Año Nuevo!!

Por Favor

Dame una ilusión a la que aferrarme, que pueda por fin soltar este clavo ardiendo que desde hace tres meses me hace llagas en el corazón. Que pueda sentir lo bella que es la vida y no este vacío intenso, inmenso, sin fin.




Serrat cantó un día...

Debían ser las tres y media de la tarde, más o menos es a esa hora cuando llego a casa los días que tengo turno partido, como hoy. He salido del metro Hauvre-Caumartin por el acceso de siempre, porque, con riesgo de que suene estúpido, nunca entro y salgo por la misma puerta, el motivo no lo sé: siempre entro por la misma, y siempre elijo (bueno, ya es por inercia)para salir la que da a la esquina de Gap. El caso es que caminaba mirando a las musañaras, con las lágrimas estropeandome el maquillaje (seguramente algo me había recordado a él, qué raro). Yo estaba como buena ciudadana esperando a que el semáforo cambiara de color y me dijera Allez ma cherie, maintenant tu peut!, y entonces la distinguí entre los montones de periódicos y revistas de moda propios de un kiosko. No sé si alguna vez se interesó por la ciencias de la información, y no tiene pinta de ser una atrevida reportera integrándose entre los fríos parisinos, con el frío de París, por un suculento salario a fin de mes. De lo que no tengo duda es de que ella tiene algo que decirte, supongo que por éso redactó (espero no haga mucho) en un Boletín No Oficial J'ai faim, aidez-moi SVP. Según me iba acercando, y a medida de que me daba cuenta de lo egoista y cínica que puedo llegar a ser llorando a mis veintidos años por las nimiedades del corazón (aunque cómo duelen a veces, todo sea dicho de paso), se ha ido ralentizando mi paso hasta darme cuenta de lo afortunada que soy a pesar de que me empeñe en no ver brillar la luz del día y de poner su perfume en mi almohada.
Debe tener mi edad, y la puedes ver acurrucada con su cachorrito, mirándole como susurrándole no te preocupes, yo estaré contigo pase lo que pase. Siempre esa misma expresión de si estoy aqui es porque quiero seguir viviendo y no dejar de ver la luz del sol brillar. Cuando llegué a su altura decidí que esta misma tarde me acercaría a ella y le preguntaría si tenía hambre, a lo que ella me respondería que sí, y yo cumpliría mi propósito de invitarla a comer, todo lo que quisiera, hasta postre (que siempre animan). Quería agradecerle que me haya hecho darme cuenta de que en realidad no soy quién para quejarme, que los hay que están peor, mucho peor. Y, para aquel entonces, yo había dejado de llorar.
Pocos minutos después, he llegado a mi portal, he marcado el código y empujado la pesada puerta, y he subido corriendo las escaleras hasta el segundo derecha. Pero una vez dentro me lo he tomado con algo de calma, y me he cambiado de ropa sin estress y hasta he puesto la lavadora pensando en que cuando vuelva de Milán el jueves por la noche será demasiado tarde y no se me va a secar la ropa del trabajo, aunque éso sí, yo repasando una y otra vez cómo iba a acercarme a la chica Gap. Y ha pasado lo que a mí no se me había pasado por la cabeza: que se hubiera ido. ¿Cómo iba yo a pensar que se iba a ir? ¿A dónde? ¿Qué iba tenía mejor que hacer que esperarme a que la invitara a comer? ¿Y si le ha pasado algo?. No, más bien parecía que se había mudado, no he visto rastro alguno ni de ella ni de su cartón pidiendo ayuda, y mucho menos del cachorro. Y me he quedado cual imbécil andando hacia arriba y hacia abajo a ver si aún la encontraba. Pero nada, he tenido que volverme a casa desconsolada porque ni siquiera he sido capaz de ayudar a alguien que no tiene más que un perrito, a alguien que si tuviera algo que llevarse a la boca se lo daría de comer antes a él que a ella misma.
Finalmente la conclusión que me queda es que, un día más, no he hecho nada por ella, pero creo que hoy he aprendido una de esas cosas que no se olvidan en la vida, y me he dicho menos mal que reciclo que si no me sentiría como una verdadera mierda.

No sé su nombre y no sé si hace falta, pero no se va a escapar, necesito decirle gracias.




Harto ya de estar harto, ya me cansé
de preguntarle al mundo por qué y por qué.
La Rosa de los Vientos me ha de ayudar
y desde ahora vais a verme vagabundear,
entre el cielo y el mar.
Vagabundear.

Como un cometa de caña y de papel,
me iré tras una nube, pa' serle fiel
a los montes, los ríos, el sol y el mar.
A ellos que me enseñaron el verbo amar.
Soy palomo torcaz,
dejadme en paz.

No me siento extranjero en ningún lugar,
donde haya lumbre y vino tengo mi hogar.
Y para no olvidarme de lo que fui
mi patria y mi guitarra las llevo en mí,
Una es fuerte y es fiel,
la otra un papel.

No llores porque no me voy a quedar,
me diste todo lo que tú sabes dar.
La sombra que en la tarde da una pared
y el vino que me ayuda a olvidar mi sed.
Que más puede ofrecer
una mujer...

Es hermoso partir sin decir adiós,
serena la mirada, firme la voz.
Si de veras me buscas, me encontrarás,
es muy largo el camino para mirar atrás.
Qué más da, qué más da,
aquí o allá...

Mensaje en una botella

Si yo tuviera la paciencia y tú tuvieras el tiempo para sentarte a escuchar...
Si a mi no me remordiera la conciencia y contigo no pudieran las barreras...
Entonces quizás.

Si me atreviera a mirarte fijamente a los ojos y tú llegaras a hablarme...
Si sonara mi canción favorita y tú te acercaras porque no consigues oirme...
Entonces quizás.

Si un buen día yo me levantase bien y tú decidieras que ha llegado el momento...
Si yo consiguiera dormir ocho horas de un tirón y tú te cansaras de mirar hacia otro lado...
Entonces quizás.

Si me quitara la careta y resultara que tienes ganas de abrazar a alguien fuerte fuerte...
Si tuviera la oportunidad de salir ilesa y tú desenfundaras todo lo que tenías que decirme...
Entonces quizás
ésto tiene que pasar.






Hasta perro tuve


No pedí salud, ni fortuna, ni éxito.
No pedí por mi familia, ni por mis seres queridos, ni por los de más allá.
No pedí ni por la paz en el mundo ni por los que mueren solos.

No pedí recuperar lo perdido, ni encontrar el tesoro del Louvre.
No pedí tener suerte, ni perder mi vértigo, ni ser especial.
No pedí ni por la capa de ozono ni por la escasez de agua en mi país.

No pedí unos zapatos nuevos, ni un viaje en tren.
No pedí ser alguien, ni ser más lista, ni más fuerte.
No pedí ni aprender a tocar el piano ni entender a Nietzsche.

No pedí ser traductora algún día, ni conocer al que dice ser mi padre.
No pedí ser querida, ni apreciada, ni importante para nadie.
No pedí que las cosas fueran bien... porque parecía que no podían ir mejor.

Aquel día cumplía veintidos años, y sólo pedí cumplir mis veintitrés contigo.



Ahora que se va acercando la fecha me asusto de las vueltas que da la vida y lo celebro con lágrimas y con altas dosis de pesimismo, que otra cosa no tendré, pero ganas de llorar todas y más.
Da igual el momento o el lugar, tu recuerdo me perturba.

El día y la noche

EL DÍA

- Petite, hoy te encargas hoy de 30 y 100, y cambiamos un poco, a ver qué tal se te da, ¿te parece?. Ya sabemos de antemano lo que quieren, así que no te preocupes, que te echaré una mano. La 102 está reservada para tres y en la 33 tendrás seis hacia las doce y media. Presta atención a los caballeros de la 102, vienen desde hace muchos años casi todos los días y lo quieren todo perfecto. No queda salmón ahumado y el plato del día es pato en su jugo con mousse de patata dulce. Venga, a por ellos. Christophe, ayúdala a preparar las mesas.
- Sí, claro, ¿te ayudo con las copas?
- Vale, empiezo con las del 100.
- Te sigo.

[...]

- Oye ¿cuánto llevas trabajando aquí?
- Van a hacer dos meses ¡pero diría que han sido sólo tres semanas!, ha pasado el tiempo tan deprisa... Tengo la sensación de que lo único que hago es estar aquí. El sueldo no está mal, pero a veces no sé si me merece la pena.
- Jajajaja, créeme que te entiendo.
- ¿Y tú qué? Que no hablas mucho parece. ¿Te gusta ésto?
- Bueno, en comparación a lo que he visto, este sitio está bastante bien, nunca había tenido unos jefes tan agradables, que no te griten por todo, ya sabes...
- Es que hay mucho dinero en juego, y ahora con las vacaciones no estamos haciendo muchos cubiertos... A los que mataría algunas veces es a ciertos clientes, hay algunos que te dices "pero de dónde han salido?"(risas de asentimiento). ¿Sabes que el otro día una clienta me hizo untarle la mantequilla en la tostada? Yo aluciné. Me pregunto quién fue el primer imbécil que accedió a éso y que ahora todos se lo tenemos que hacer.
- ¡Qué dices!No me lo puedo creer...¿es que no tiene manos o qué?
- Claro que sí, pero ya ves, no le gusta manchárselas. Encima como debí poner cara de sorprendido me dijo que no me preocupara, ¡que me daría propina!.
- Joder qué poca vergüenza, ¿no?, ¿y se la untaste en serio?.
- Se lo dije a Eric y me contestó que no es tan mala como parecía, que se la untara y que así me dejaba tranquilo. ¡Fue tan humillante!¡ ¡Tenía ganas de decirle que en el bistro de al lado las tostadas están mejor!
- Espero no tener que sevirla nunca porque yo con esa gente tengo muy poca paciencia...
- Pues viene muy a menudo, hacia las 10, ¿nunca la has visto?. Bueno parece que tengo gente en mi sección.
- Tranquilo, yo termino.

(Horas después)

- Llevo toda la mañana observándote y...
- ¡Qué bien! jajjaja ¿y cual es el motivo de tanta observación?
- Por ver cómo eres, nada más, ¡y me he dado cuenta de que eres realmente maniática! Con tus servilletitas siempre debajo de la taza, la cucharilla justo al lado del asa, las galletitas siempre con la insignia hacia arriba... Todo bien pensado y cada cosa en su sitio.
- Vaya, no estás lejos, la verdad, jajaja. Sólo pienso que los detalles lo son todo. Hacen distinto un restaurante de otro, e incluso hacen distinto un día de otro.
- Supongo que es porque no trabajamos mucho juntos, no sé, simplemente me preguntaba quién eres.
- Bueno, tendré que contestarte más tarde ¡que tengo los platos de las viejitas de la 37!
- Sí, claro, cuando puedas ¿eh?

(En una pausa)

- Ei, ¿qué tal ha ido?¿te han mordido?
- Pues la verdad es que ha sido más bien tranquilo, se nota que hay menos jaleo que otras semanas. Ademas la 33 ha anulado, asi que he tenido bastante tiempo para ocuparme de la 102, y de hecho creo que hasta les caigo bien, ya les había visto más veces, aunque nunca se han sentado en mi zona.
- Ya, siempre se ponen en ésa, al lado de los radiadores.
- Como reyes ¿eh?. Bueno, no puedo quejarme, han sido bastante amables, hasta nos hemos echado unas risas. A mí me gustan los clientes asi: que sean exigentes, que no se dejen dar gato por liebre (¿cómo se dirá éso en francés?). Vamos, que no se dejan engañar, pero que si estás a la altura responden bien.
- Hombre a veces te puedes confundir o olvidar algo y hay algunos que hacen un mundo y se piensan que sólo están ellos...
- Sí, estoy completamente de acuerdo, pero bueno, los señores de la 102 han sido super agradables, ¡y éso es raro!
- ¿Tienes turno partido?
-Sí, acabo en veinte minutos, y luego vuelto a las ocho.
- Ahh pues ya no te veré, termino a las cuatro y media. Mañana trabajo otra vez de mañana, así que te dejo esta noche para qué pienses bien lo que me vas a responder cuando te pregunte que quién eres.
- ¡Sólo una noche! Mi cabeza está patas arriba, no sé yo si en tan sólo una noche podré ponerla en orden ¿eh?
- ¿Sabes lo que viene bien en esos casos?
- Sí, lo sé
- Jajajajaja, no éso no, bueno también, jajajaja. Yo hablaba de cerrar los ojos y no pensar en nada.
- No se puede "no pensar en nada"
- Claro que se puede, y cuando no hay nada que te atormenta estás en paz, aunque sea sólo por unos instantes. Ya me lo contarás mañana.
- Lo intentaré...


LA NOCHE

Por supuesto, no lo conseguí. Ni siquiera me atreví a cerrarlos, porque ya sé lo que pasa y sé aún mejor lo que viene después. Asi que mis ojos se cerrajon una vez que mi cuerpo no dio más de sí, pocas horas antes de que sonara la alarma. Y así un día tras otro, sin detalles que valgan, ni perdón, ni marcha atrás.

A veces tengo la sensación de que no puedo más...


Dime por favor dónde no estás, en qué lugar puedo no ser tu ausencia, dónde puedo vivir sin recordarte, y dónde recordar, sin que me duela.
Dime por favor en que vacío
no está tu sombra llenando los centros, dónde mi soledad es ella misma, y no el sentir que tú te encuentras lejos.
Dime por favor por qué camino podré yo caminar, sin ser tu huella; dónde podré correr no por buscarte, y dónde descanzar de mi tristeza.
Dime por favor cuál es la noche que no tiene el color de tu mirada, cuál es el sol que tiene luz tan sólo, y no la sensación de que me llamas.
Dime por favor dónde hay un mar que no susurre a mis oídos tus palabras.
Dime por favor en qué rincón nadie podrá ver mi tristeza, dime cuál es el hueco de mi almohada que no tiene apoyada tu cabeza.
Dime por favor cuál es la noche en que vendrás para velar tu sueño, que no puedo vivir, porque te extraño, y que no puedo morir, porque te quiero.


Sí, de Borges, y tuya, y mía, y nuestra.
Igual que mis sueños, sobre ti, conmigo, de nosotros.